viernes, 22 de agosto de 2014
Mensaje de Moncho Borrajo
Mensaje del cómico Moncho Borrajo a la clase política española. No tiene desperdicio.
Subvenciones en Andalucía
Esta mañana he encontrado este texto en mi Facebook. Si es cierto todo lo que dice, vendría a ser una prueba más de hasta qué se está yendo al carajo este país.
80 familias acaparan 100 millones de euros de las subvenciones de la PAC en Andalucía
Daniel Salado 8/7/2014
Las 80 familias (entre ellas sólo algunas empresas) que acumulan más tierras cultivables en Andalucía percibieron en 2013 casi 100 millones de euros en concepto de ayudas europeas directas de la Política Agraria Común (PAC), sólo por ser propietarias (a los que hay que sumar otras ayudas de la PAC, a las que muchas de ellas pueden optar), según se desprende de un informe elaborado por el Sindicato de Obreros del Campo y el Sindicato Andaluz de Trabajadores.
El grupo de ayudas directas de la PAC al que se acogen estos propietarios se destina a bonificar a los propietarios de tierras cultivables sin exigir a los terratenientes contrapartidas ni de producción ni de generación de empleo.
Los efectos de este sistema de ayudas en Andalucía se evidencian en el hecho de que 70 de los 80 propietarios que más cobran son familias. La familia Mora-Figueroa, fundadora de Rendelsur, la compañía embotelladora y distribuidora de Coca-Cola en Andalucía, encabeza el ranking de cobro de estas ayudas, con más de 6 millones de euros en 2013. De esos 70 apellidos familiares, al menos 13 ostentan títulos nobiliarios. Le corresponde a la Duquesa de Alba el primer puesto entre la aristocracia, y el quinto del ranking general en este apartado de las ayudas.
80 familias acaparan 100 millones de euros de las subvenciones de la PAC en Andalucía
Daniel Salado 8/7/2014
Las 80 familias (entre ellas sólo algunas empresas) que acumulan más tierras cultivables en Andalucía percibieron en 2013 casi 100 millones de euros en concepto de ayudas europeas directas de la Política Agraria Común (PAC), sólo por ser propietarias (a los que hay que sumar otras ayudas de la PAC, a las que muchas de ellas pueden optar), según se desprende de un informe elaborado por el Sindicato de Obreros del Campo y el Sindicato Andaluz de Trabajadores.
El grupo de ayudas directas de la PAC al que se acogen estos propietarios se destina a bonificar a los propietarios de tierras cultivables sin exigir a los terratenientes contrapartidas ni de producción ni de generación de empleo.
Los efectos de este sistema de ayudas en Andalucía se evidencian en el hecho de que 70 de los 80 propietarios que más cobran son familias. La familia Mora-Figueroa, fundadora de Rendelsur, la compañía embotelladora y distribuidora de Coca-Cola en Andalucía, encabeza el ranking de cobro de estas ayudas, con más de 6 millones de euros en 2013. De esos 70 apellidos familiares, al menos 13 ostentan títulos nobiliarios. Le corresponde a la Duquesa de Alba el primer puesto entre la aristocracia, y el quinto del ranking general en este apartado de las ayudas.
viernes, 1 de agosto de 2014
Ni contigo ni sin ti
Personalmente jamás me he considerado ni nacionalista (de ningún lugar) ni independendista. Siempre he pensado que siempre es mejor la suma que la resta, pero de un tiempo a esta parte estoy entendiendo a todos aquellos que, desde Cataluña, quieren separarse de España. Casi de continuo recibo mensajes un tanto contradictorios. Por un lado, nos hablan de la unidad de España, que si la Constitución, que si pitos y que si flautas. Pero luego nos mandan mensajes que se asemejan más al odio más absoluto que a otra cosa. ¿En qué quedamos? Uno no puede evitar pensar qué pasaría si, en lugar de ser uno de los motores de España, Cataluña fuese el último mono. Me pregunto qué pasaría si Cataluña estuviese llena de gente sin oficio ni beneficio. ¿Insistirían tanto en no dejarnos marchar o ya habrían comenzado los trámites para darnos la patada? Y reitero que, durante muchos años, tampoco es que me haya posicionado a favor de los independentistas. Más al contrario. Incluso me atrevería a decir que hablo más español que catalán. Eso por no hablar de que ni siquiera me planteé ir a ninguna de las manifestaciones del 11 de septiembre, inclusive las últimas, las cuales han provocado tanto revuelo y tantos mensajes negativos por parte de la sociedad.
El payaso Roncero
Él se define como periodista, lo que me hace que al menos a mí me de la sensación de que, en este país, le den el título de periodista a cualquiera. Aunque se dedica al mundo del periodismo desde hace casi treinta años, fue desde su interrupción como tertuliano en el programa Punto Pelota, y gracias también a las redes sociales, cuando su fama se vio incrementada hasta límites inimaginables unos años atrás. Su principal arma: portarse como un forofo y cumplir posiblemente el sueño de muchos: portarse como tal en un programa de televisión y que además te paguen por ello, obteniendo además fama nacional. Gracias en buena medida a sus gritos y comportamiento ante las cámaras, atrás quedaron los tiempos en los que las tertulias deportivas eran algo sosegado. Desgraciadamente, en estos últimos años, lo que cuenta es la polémica. A quien dirige el programa les da igual si lo que dicen es verdad, mentira o un poco de cada. Lo importante es que los contertulios cumplan con su papel y, gracias a ello, consigan su cuota de pantalla.
Personalmente tengo que reconocer que al principio me hacían cierta gracia, pero con el tiempo, mi mente ha ido creando una especie de barrera que se activa incluso antes de que comiencen a gritar, como prueba el hecho de que, en cierta ocasión, tuve que apagar la televisión al minuto y medio de comenzar el programa debido a la negatividad que emitían. ¡Y eso que todavía no habían comenzado a gritar! Es en momentos como este cuando uno piensa y se pregunta hasta qué punto les beneficia todo esto, hasta qué punto les da réditos alimentar el odio desde los medios de comunicación, más cuando parte de su audiencia son niños y jóvenes que les tienen como un espejo en el cual mirarse, llegando a pensar que es normal defender a tu equipo de la manera en la que ellos lo hacen. Porque hay algunos, incluyéndome yo mismo, que sabemos desde hace tiempo que esto no es más que una pantomima en forma de payasada, pero los hay quienes se los toman en serio, y esto puede ser muy peligroso.
Para comenzar, cualquier descerebrado puede presentarse algún día en la puerta de los estudios de la cadena y hacer algo que nadie desea con estas personas, tales como una agresión, al no saber distinguir entre persona y personaje, porque esto es precisamente lo que muestra ante las cámaras: un simple personaje. El típico personaje que no sabe perder, que utiliza el "y tu más" para minimizar sus vergüenzas, que piensa que por ser el que más grita va a tener razón, y un largo etcétera. En fin, si, como he podido leer en algún tweet enviado al programa, hay estudiantes de periodismo que de mayores quieren ser como él, que Dios, todos los ángeles del cielo y los santos del santoral nos pillen confesados.
Personalmente tengo que reconocer que al principio me hacían cierta gracia, pero con el tiempo, mi mente ha ido creando una especie de barrera que se activa incluso antes de que comiencen a gritar, como prueba el hecho de que, en cierta ocasión, tuve que apagar la televisión al minuto y medio de comenzar el programa debido a la negatividad que emitían. ¡Y eso que todavía no habían comenzado a gritar! Es en momentos como este cuando uno piensa y se pregunta hasta qué punto les beneficia todo esto, hasta qué punto les da réditos alimentar el odio desde los medios de comunicación, más cuando parte de su audiencia son niños y jóvenes que les tienen como un espejo en el cual mirarse, llegando a pensar que es normal defender a tu equipo de la manera en la que ellos lo hacen. Porque hay algunos, incluyéndome yo mismo, que sabemos desde hace tiempo que esto no es más que una pantomima en forma de payasada, pero los hay quienes se los toman en serio, y esto puede ser muy peligroso.
Para comenzar, cualquier descerebrado puede presentarse algún día en la puerta de los estudios de la cadena y hacer algo que nadie desea con estas personas, tales como una agresión, al no saber distinguir entre persona y personaje, porque esto es precisamente lo que muestra ante las cámaras: un simple personaje. El típico personaje que no sabe perder, que utiliza el "y tu más" para minimizar sus vergüenzas, que piensa que por ser el que más grita va a tener razón, y un largo etcétera. En fin, si, como he podido leer en algún tweet enviado al programa, hay estudiantes de periodismo que de mayores quieren ser como él, que Dios, todos los ángeles del cielo y los santos del santoral nos pillen confesados.
Lo privado también juega
Todavía recuerdo la época en la que la vida privada de los jugadores (y por extensión, la de practicante de cualquier deporte profesional), importaba un carajo, al menos a la inmensa mayoría de personas. Gracias, o por culpa, de internet y las redes sociales, podemos enterarnos de todas las cosas que le ocurran a nuestro jugador favorito. Últimamente, esto se ha ejemplificado con el embarazo de Shakira. Los rumores comenzaron a circular tras la ceremonia de clausura del Mundial. Que si se le veía algo apagada, que si vestía ropa más amplia de lo normal... De mientras, amigos de la pareja decían que estaban embarazados y además era niña. Todo eran rumores hasta que la pareja lo confirmó. También durante estos días han circulado por internet algunas imágenes de Puyol haciendo yoga con su pareja. Son cosas que, gracias o por culpa de internet, han corrido como la espuma. A las pocas horas, todo el mundo sabía cómo practicaba yoga el emblemático jugador barcelonista. Incluso sabíamos las opiniones del entorno más cercano de la cantante colombiana en cuanto a de cuánto estaba e incluso el sexo del niño, en este caso niña.
Es en momentos como este cuando uno recuerda tiempos pretéritos, en los cuales a los seguidores, al menos hasta cierto punto, nos daba exactamente igual con quién salía cada jugador, si estaba casado o soltero, o qué hacía en su tiempo libre. Lo que nos importaba era su rendimiento en el campo. A lo sumo, solamente nos importaba lo que hacía fuera del campo solamente en aquellos casos en los que la liaba parda o hacía algo que se suponía no tiene que hacer un jugador de élite. Eran tiempos en los que, durante el verano, había descanso de fútbol, pero descanso del de verdad. La información se limitaba al telediario de turno y a primera hora de la mañana, cuando se compraba el periódico deportivo. Aquello sí que era comenzar la temporada correspondiente con las pilas bien cargadas. Eran no pocas semanas sin apenas nada que llevarse a la boca que tuviese un mínimo de chicha.
Desgraciadamente, todo eso ha cambiado, y parece que a peor. Gracias a la multitud de canales de la TDT, con su igualmente multitud de programas deportivos, sumado a internet y sus infinitas páginas web y blogs sobre fútbol, uno llega a estar saturado deportivamente hablando. Incluso en el lugar más remoto que a uno se le ocurra puedes llevarte tu móvil o cualquier otro dispositivo y enterarse hasta cuántas veces ha ido al lavabo Leo Messi o bien si a Cristiano Ronaldo le ha salido otra línea en la tableta de chocolate. Si sabes buscar, podrías incluso hacer una cronología de los hijos de según quién poniendo cuánto se ha tirado su primer pedo, qué come, si caga blando o duro, cuándo da sus primeros pasos y hasta cuál ha sido su primera palabras. Y todo eso adornado con incontables fotografías desde que salió del hospital o las puestas por ellos mismos en internet (se aceptan apuestas para ver cuánto tardan en pedir a los fotógrafos que no les hagan fotos con el niño).
Como digo, en cuántas ocasiones añoro aquellos años en los que poco o nada sabíamos de los jugadores entre que finalizaba una temporada y comenzaba la siguiente aparte de los cuatro bolos que disputaban durante la pretemporada. Eso sí que era una buena cura de desintoxicación, y no lo de ahora. Si es que, en ocasiones, el dicho de "cualquier tiempo pasado fue mejor" tiene más vigencia que nunca.
Es en momentos como este cuando uno recuerda tiempos pretéritos, en los cuales a los seguidores, al menos hasta cierto punto, nos daba exactamente igual con quién salía cada jugador, si estaba casado o soltero, o qué hacía en su tiempo libre. Lo que nos importaba era su rendimiento en el campo. A lo sumo, solamente nos importaba lo que hacía fuera del campo solamente en aquellos casos en los que la liaba parda o hacía algo que se suponía no tiene que hacer un jugador de élite. Eran tiempos en los que, durante el verano, había descanso de fútbol, pero descanso del de verdad. La información se limitaba al telediario de turno y a primera hora de la mañana, cuando se compraba el periódico deportivo. Aquello sí que era comenzar la temporada correspondiente con las pilas bien cargadas. Eran no pocas semanas sin apenas nada que llevarse a la boca que tuviese un mínimo de chicha.
Desgraciadamente, todo eso ha cambiado, y parece que a peor. Gracias a la multitud de canales de la TDT, con su igualmente multitud de programas deportivos, sumado a internet y sus infinitas páginas web y blogs sobre fútbol, uno llega a estar saturado deportivamente hablando. Incluso en el lugar más remoto que a uno se le ocurra puedes llevarte tu móvil o cualquier otro dispositivo y enterarse hasta cuántas veces ha ido al lavabo Leo Messi o bien si a Cristiano Ronaldo le ha salido otra línea en la tableta de chocolate. Si sabes buscar, podrías incluso hacer una cronología de los hijos de según quién poniendo cuánto se ha tirado su primer pedo, qué come, si caga blando o duro, cuándo da sus primeros pasos y hasta cuál ha sido su primera palabras. Y todo eso adornado con incontables fotografías desde que salió del hospital o las puestas por ellos mismos en internet (se aceptan apuestas para ver cuánto tardan en pedir a los fotógrafos que no les hagan fotos con el niño).
Como digo, en cuántas ocasiones añoro aquellos años en los que poco o nada sabíamos de los jugadores entre que finalizaba una temporada y comenzaba la siguiente aparte de los cuatro bolos que disputaban durante la pretemporada. Eso sí que era una buena cura de desintoxicación, y no lo de ahora. Si es que, en ocasiones, el dicho de "cualquier tiempo pasado fue mejor" tiene más vigencia que nunca.
Símbolos
Miércoles, 16 de abril, Valencia. A las 21.30 se jugaba la final de la Copa del Rey de fútbol ente los dos grandes del fútbol español, Real Madrid y FC Barcelona. En las horas previas me da por navegar por internet para buscar información acerca del partido y me encuentro con ciertas imágenes ante las que, varios días después del partido, no he encontrado ninguna condena importante, condena que sí hubo en las finales de los años 2009 y 2012, cuando se enfrentaron FC Barcelona y Athletic de Bilbao y ambas aficiones pitaron el himno nacional en los minutos antes de la disputa del partido. Las imágenes en cuestión, aunque es posible que alguno ya las haya visto, son las siguientes:
Como quizás alguno sabrá, ambas fotografías fueron tomadas en la Fanzone del Real Madrid en las horas previas al partido. No voy a ser yo quien hable de relaciones entre Real Madrid y el partido nazi, ya que soy de los que piensa que, para comenzar, fútbol y política nunca han de darse la mano, y, para finalizar, juntar a un equipo de fútbol con un partido que siguió una política de exterminio que terminó con la vida de millones de personas hace décadas me parece algo horrible. E igual de mal me parece la quema de banderas, sean de donde sean. Por eso me parece extraño que cuando alguien quema una bandera de España, hay quien mueva mar, tierra y aire para buscar a los responsables, pero cuando alguien quema una estelada de Cataluña, nadie mueve un dedo. En este sentido, muchos me podrán decir que esta bandera no es la oficial de Cataluña y cosas parecidas, pero, en el fondo, eso da igual. Lo importante es que están quemando una bandera con el fin de atacar a una parte de España.
Esto último me hace pensar en lo poco que cuesta faltar el respeto a los demás al mismo tiempo que no solamente se pide, sino que se exige, el respeto hacia uno mismo y a los símbolos propios. Y es que creo que nadie duda en que si, en lugar de ser una estelada en la zona del Real Madrid, la quemada hubiese sido una bandera española en la zona del FC Barcelona, ese mismo día se habría pedido la expulsión del conjunto azulgrana de cualquier competición, además de una fuerte multa. Y si a eso le juntamos a varios seguidores luciendo orgullosos una bandera nazi, que nadie dude que a estas alturas ya hubiésemos sido testigos de una buena cantidad de tertulias en las que más de uno hubiese buscado la relación entre nazismo y barcelonismo y le exigiría a los mandatarios barcelonistas una disculpa pública, además de instar a la policía a que busquen a los que salgan en la foto para arrestarlos.
Pero bueno, qué podemos esperar de un país donde cualquiera puede soltar por su boquita cualquier tontería, como llamar "piojosos" a los seguidores de Twitter de otra persona, y quedarse tan ancho, porque ya sabemos que este país comos los representantes de la libertad de expresión... para lo que nos interesa.
Como quizás alguno sabrá, ambas fotografías fueron tomadas en la Fanzone del Real Madrid en las horas previas al partido. No voy a ser yo quien hable de relaciones entre Real Madrid y el partido nazi, ya que soy de los que piensa que, para comenzar, fútbol y política nunca han de darse la mano, y, para finalizar, juntar a un equipo de fútbol con un partido que siguió una política de exterminio que terminó con la vida de millones de personas hace décadas me parece algo horrible. E igual de mal me parece la quema de banderas, sean de donde sean. Por eso me parece extraño que cuando alguien quema una bandera de España, hay quien mueva mar, tierra y aire para buscar a los responsables, pero cuando alguien quema una estelada de Cataluña, nadie mueve un dedo. En este sentido, muchos me podrán decir que esta bandera no es la oficial de Cataluña y cosas parecidas, pero, en el fondo, eso da igual. Lo importante es que están quemando una bandera con el fin de atacar a una parte de España.
Esto último me hace pensar en lo poco que cuesta faltar el respeto a los demás al mismo tiempo que no solamente se pide, sino que se exige, el respeto hacia uno mismo y a los símbolos propios. Y es que creo que nadie duda en que si, en lugar de ser una estelada en la zona del Real Madrid, la quemada hubiese sido una bandera española en la zona del FC Barcelona, ese mismo día se habría pedido la expulsión del conjunto azulgrana de cualquier competición, además de una fuerte multa. Y si a eso le juntamos a varios seguidores luciendo orgullosos una bandera nazi, que nadie dude que a estas alturas ya hubiésemos sido testigos de una buena cantidad de tertulias en las que más de uno hubiese buscado la relación entre nazismo y barcelonismo y le exigiría a los mandatarios barcelonistas una disculpa pública, además de instar a la policía a que busquen a los que salgan en la foto para arrestarlos.
Pero bueno, qué podemos esperar de un país donde cualquiera puede soltar por su boquita cualquier tontería, como llamar "piojosos" a los seguidores de Twitter de otra persona, y quedarse tan ancho, porque ya sabemos que este país comos los representantes de la libertad de expresión... para lo que nos interesa.
Poderoso caballero
Que el fútbol hace años que perdió su encanto en favor del negocio y el dinero es algo que no es ningún secreto. En las transacciones de Cristiano Ronaldo o Gareth Bale al Real Madrid o de Neymar al FC Barcelona se debió mover más dinero que el presupuesto disponible para varios años de muchos pueblos pequeños. Que los clubes, al menos los más importantes, y las federaciones se mueven por intereses económicos tampoco es ningún secreto. Por eso, al menos a mí, no ha sido ninguna sorpresa la noticia salida que se aireó hace unos meses, y de la cual ya nadie habla desde hace un tiempo, en la que se ponía bajo sospecha la elección de Qatar para el Mundial de Fútbol 2022. Para comenzar, y por decirlo suavemente, Qatar no es que sea precisamente un país con un gran poderío futbolístico. Y en segundo lugar, pero no por eso menos importante, por el hecho de que, en verano, los días más frescos en este país dudo mucho que bajen de los 40ºC.Obviamente, no voy a ser yo quien diga que los responsables de la candidatura sean culpables, pero cuando a uno ya lo le extrañan para nada estas noticias, es que, desgraciadamente, ya me he acostumbrado al olor fétido que, desde hace ya muchos años, envuelve al mundo del fútbol. Y cuando se llega a este punto, mucho me temo que ha llegado el momento en el que todos los que organizan este cotarro se lo piensen, y mucho. Tampoco pretendo decir que hubo sobornos, pero muchos de los que seguimos el fútbol no vimos con demasiados buenos ojos la elección de este país como organizador de un evento de estas características, principalmente por las razones expuestas en el primer párrafo. Ya entonces, no pocos alzaron su voz y criticaron esta decisión, argumentando que hubiese sido mucho mejor la elección de un país con una mayor tradición futbolística, de los cuales hay a patadas, principalmente en Latinoamérica y en Europa. Incluso se barajó la posibilidad, hace algunos meses, de que este Mundial se celebrase en invierno, obligando a las diferentes Ligas, por lo menos a las de los países clasificados, a un parón de varias semanas en épocas navideñas.
Según reza esta noticia, en el caso de demostrarse que hubo sobornos, no se descarta una nueva votación para el Mundial de ese año (el citado 2022) o incluso dárselo al segundo país que sacó más votos: Estados Unidos. Personalmente creo que la cosa no cambiará. A lo sumo, se dirá que hay indicios, pero ninguna prueba sólida, aunque, por el bien del fútbol, espero que las personas implicadas, en el caso de que hubiese habido fraude, paguen por lo que hicieron, aunque, en el fondo, Qatar es un país que nunca debería haber salido ganador, aunque teniendo en cuenta el importante reclamo de la millonada que suele mover el petróleo en aquella zona, tampoco es de extrañar que saliese victorioso, y aunque puedo estar de acuerdo en organizar eventos deportivos en determinadas zonas del mundo, también soy de los que piensa que eventos tan importantes no se los puedes dar a cualquiera para que los organice.
Por otro lado, y como era de esperar, desde el país elegido se niegan todas las acusaciones, lo cual es lo habitual en estos casos: negar la mayor hasta que llega el momento en el que tienes que acabar reconociendo que se hizo algo mal. Pero acabe pasando lo que acabe pasando, será simplemente un punto más en la crónica negra del fútbol.
Nuevos vientos para la prensa deportiva
Que el tiempo todo lo cambia a su paso es una obviedad. Que algunas cosas las cambia mejor que a otras, también. Los expertos en el tema dicen que los buenos vinos mejoran con los años, mientras que la mayoría de las personas, conforme envejecemos, vamos a peor. Otra de las cosas que ha ido a peor con el paso de los años ha sido la prensa deportiva, aunque habría que centrar la crítica más bien a la prensa futbolística. Aquellos que comenzamos a seguir la prensa deportiva allá por los años noventa, recordamos con cierta nostalgia cómo los informadores eran auténticos profesionales de la información, los cuales aceptaban que estaban ahí como intermediarios entre la noticia y los espectadores, lectores u oyentes. Eran conscientes de que su trabajo se limitaba a difundir la noticia y no ser partícipes de ella. Si a cualquiera en aquella época y anteriores le preguntabas de qué equipo era tal o cual presentador, pues era lógico el desconocerlo a no ser que le conocieras. Era más que probable que cada cual fuese seguidor de tal o cual equipo, pero en cuando se ponían el traje de faena, sus sentimientos hacía un determinado equipo se quedaba en la puerta o, en el peor de los casos, en el camerino o sala de maquillaje.
Desgraciadamente, parte de la nueva generación de periodistas ha abandonado esa práctica de dejar los sentimientos personales fuera del trabajo. No digo que todos lo hayan hecho porque, afortunadamente, todavía los hay con dos dedos de frente. En cuanto a los primeros, personalmente puedo llegar a comprar, con bastantes peros, que la prensa deportiva ha podido cambiar con el tiempo, que haya quien piense que no vale la pena, e incluso lo tache de hipócrita o de cualquier otra manera, que uno oculte a qué equipo sigue, pero de ahí a tener que llegar a determinados extremos para arañar algo de audiencia va un trecho. Personalmente todavía recuerdo cómo, años ha, era hasta posible crear una tertulia sosegada en torno al deporte rey, el nuevo opio del pueblo, la versión moderna del circo romano con el que hace casi dos mil años los distintos emperadores romanos entretenían al pueblo para que así pensaran en otra cosa y se olvidaran de las penurias de su vida diaria. Actualmente, en lugar de ver a leones y demás fieras comerse a un puñado de cristianos en la arena, nos sentamos tardes enteras delante de la televisión (aquellos que puedan pagarla) o bien pegados a la radio mientras piensa cuándo saltará el "Goool en Las Gaunas".
Como digo, todo esto nunca ha sido así. Hace años, cualquier discusión acerca de la jornada liguera del fin de semana duraba, a lo sumo, hasta el lunes a la hora de comer. Tres cuartos de lo mismo pasaba con la jornada europea. Como mucho, se hablaba durante los tres días de la semana en los que caían jornadas europeas (una para la UEFA, otra para la Copa de Europa y otra para la desaparecida Recopa). Y ahora paz y después gloria. Eran realmente buenos tiempos para el fútbol. Aunque también habían fanáticos (desgraciadamente, siempre los ha habido y siempre los habrá), todos, o al menos la inmensa mayoría eran personas anónimas. Ahora incluso les dan programas de televisión y columnas en periódicos. Muchos de ellos incluso están satisfechos de haberse conocido. El caso más famoso, o al menos uno de los más famosos (aunque quizás debería llamarlo mediático) es Tomás Roncero. Paso de hacer la presentación del personaje, porque todos los que siguen el fútbol en este país, o al menos la mayoría, le conoce en mayor o menor medida.
Claramente, este es el mejor ejemplo de hasta qué nivel ha caído cierta parte del periodismo deportivo. Alguien capaz de presentarse en su programa, poco antes de una final de Champions entre FC Barcelona y Manchester United, con una camiseta del equipo inglés es una de las mejores pruebas. Sobra decir que todo esto, no hace tanto tiempo, era sencillamente impensable, sencillamente porque, durante mucho tiempo, la información deportiva la daban auténticos profesionales, palabra que hoy parece olvidada por demasiadas de estas personas.
Y es que, personalmente, hace tiempo que comparo el mercado futbolístico español con una tarta de tres pisos, las cuales han ido teniendo diferentes dueños a lo largo de la historia:
· Al principio, los tres pisos eran del NODO y Televisión Española, ya que eran los únicos que hablaban de fútbol.
· Luego, poco a poco, fueron llegando las televisiones autonómicas (ETB en 1982, TV3 en 1983, Telemadrid en 1989...). Como iban destinados a un público menor debido a que solamente se veían en Comunidades Autónomas y sus contenidos iban mayormente dirigidos a las aficiones de unos pocos equipos, pues con el piso de arriba tenían más que suficiente)
· En los años 90 llegaron las privadas (léase Telecinco, Antena 3 y Canal Plus), los cuales se quedaron con el piso de en medio. La cosa iba apretándose cada vez más, pero todos estos canales tenían podían comer del pastel sin problemas.
· Después llegó la TDT y demás plataformas digitales, y con ellas un sinfín de canales de televisión, muchos de los cuales querían su programita de fútbol. La cosa comenzaba a apretujarse.
· Por último, llegó internet y los blogs. La frase que reza que "todos tenemos un entrenador dentro" se amplía a que también tenemos un periodista.
Y es aquí donde está el problema, y es que el pastel sigue teniendo el mismo tamaño que hace treinta y cuarenta años, pero tocan más a repartir, y para conseguir destacar entre todo ese maremagnum han de rebajarse hasta el nivel de la cloaca si es necesario. y así nos va...
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