martes, 2 de septiembre de 2014

¿Soy un mal catalán?

Nací en Cataluña. Con la excepción lógica de las vacaciones veraniegas y algún que otro momento puntual, he vivido toda mi vida en Cataluña. La mayoría de mis amigos son y han sido catalanes. Asistí a un colegio donde se hacían muchas clases en catalán. Pese a todo eso, soy castellanoparlante. Es más, diría que me expreso mejor en castellano que en catalán. Jamás he ido a una manifestación ningún del 11 de septiembre. Raramente he tenido sentimiento patriótico catalán. Eso no quiere decir que no me sienta orgulloso de serlo. Simplemente, en ningún momento me he sentido más catalán que español, o por lo menos tanto como para vestirme con la bandera catalana. Ni siquiera conozco la letra de Els Segadors más allá del estribillo y las dos primeras líneas. Como mucho, lo tarareo y punto. Como digo, nunca me he vestido con la bandera catalana ni con la estelada. Nunca he hecho todo aquello que se supone que ha de hacer un buen catalán. ¿Significa eso que soy un mal catalán, que soy un buen español o ambas cosas?

Quizás algunos me dirán que no estoy imbuido por Jordi Pujol, Artur Mas y compañía, incluyendo a los de Esquerra Republicana de Catalunya. Lo que pasa es que, por otro lado, jamás se me ocurriría ponerme la bandera española alrededor del cuello e ir por la calle rollo Superman rojigualdo. Tampoco se me pone dura cuando oigo el himno español. No se me ponía cuando hice la mili, no se me va a poner ahora. Tampoco sentí ningún cosquilleo por la espalda cuando, en alguna de mis visitas a Madrid de estos últimos años, he pasado por delante de la bandera española que hay cerca del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, la cual deduzco que pusieron para que todos aquellos que piensan que la nación española es lo más grande que se ha parido jamás de los jamases en los millones de años que tiene nuestro planeta tengan un subidón de patriotismo cada vez que pasan por esa zona.

Durante estas últimas semanas y meses y leído y oído multitud de tonterías sobre tema nacionalismo desde ambos lados, sea el español o el catalán. Obviaré lo de que «España nos roba», porque ya está muy sobao. Una de estas tonterías es un mensaje que alguien dijo en Twitter y que decía algo así como que «hablar en español mola y además es gratis». Por una parte me gustaría saber qué piensa un francés, un alemán o un inglés sobre si mola o no hablar español. Probablemente nos diría que es un idioma bonito, pero que mola más lo suyo, porque no nos engañemos, lo de cada uno es lo más mejor del mundo mundial y del Sistema Solar. Que uno nace donde nace para decir que lo suyo es lo más mejor, qué leches. En cuanto a lo segundo, uno puede deducir que por hablar otro idioma te cobra. Le pedí a esta persona alguna web donde viniesen las tarifas, pero después de varias semanas aún no me ha contestado. Habrá que investigar.

Sinceramente, a mí los nacionalismos desde siempre me la han sudado bastante. Es más, durante muchos años de mi vida, jamás ni siquiera pensé en el tema del nacionalismo, ni el catalán ni el español, quizás por el hecho de que en mi casa nunca se ha hablado del tema, al menos excesivamente. Quizás también ha sido porque de abuelos para atrás no tengo familia catalana. Lo más cercano era mi abuelo paterno, que era valenciano. También puede ser que sea una mezcla de todas estas cosas, aunque también puede ser que soy de los que piensa que los nacionalismos son una pérdida de tiempo y de energía que solamente sirve para fomentar el mal rollo y el odio. Tampoco hace falta ser un lince para saber que en nombre de la patria y de la bandera se han hecho muchas barbaridades a lo largo de la historia.


Por otro lado, jamás se me ha pasado por la cabeza creerme más que otro por el simple hecho de haber nacido donde nací. Vamos, que no me siento más persona que un guineano, que un neozelandés o que un puertorriqueño por el simple hecho de ser español. Sinceramente, me hace gracia ver cómo hay personas que piensan que ser español es lo más guays del mundo. A ver, en el mundo somos más de 7.000 millones de personas y en España somos poco más de cuarenta millones. Eso significa, haciendo un rápido cálculo mental, que España representa poco más del 0,5% de la población mundial. En cuanto al espacio que ocupamos, solamente teniendo en cuenta el espacio europeo, representamos el 4,79% del territorio. Si lo miramos en cuanto al total mundial, España representa el 0,37% del territorio (sin contar el agua) y la población representa aproximadamente el 0,69% de todo el mundo.

Y si hablamos de Cataluña, pues los porcentajes son bastante menores. Por eso, me parece hasta cierto punto graciosos todos aquellos que se piensan que su lugar de origen es el ombligo del mundo. Y lo siento, pero no me sirven los éxitos deportivos de la Roja o la Décima del Real Madrid. Ya me perdonarán, pero creo que España no será una gran nación en todo el sentido de la palabra hasta que nos dejemos de chorradas y dejemos de tocarnos los bemoles los unos a los otros, los catalanes dejemos de oír y leer cómo nos llaman catalufos y otras cosas por el estilo.

En fin, con todo esto, creo que sobra decir que no iré a la V convocada  para la semana que viene, ¿verdad?

viernes, 22 de agosto de 2014

Mensaje de Moncho Borrajo

Mensaje del cómico Moncho Borrajo a la clase política española. No tiene desperdicio.


Subvenciones en Andalucía

Esta mañana he encontrado este texto en mi Facebook. Si es cierto todo lo que dice, vendría a ser una prueba más de hasta qué se está yendo al carajo este país.

80 familias acaparan 100 millones de euros de las subvenciones de la PAC en Andalucía

Daniel Salado 8/7/2014
Las 80 familias (entre ellas sólo algunas empresas) que acumulan más tierras cultivables en Andalucía percibieron en 2013 casi 100 millones de euros en concepto de ayudas europeas directas de la Política Agraria Común (PAC), sólo por ser propietarias (a los que hay que sumar otras ayudas de la PAC, a las que muchas de ellas pueden optar), según se desprende de un informe elaborado por el Sindicato de Obreros del Campo y el Sindicato Andaluz de Trabajadores.

El grupo de ayudas directas de la PAC al que se acogen estos propietarios se destina a bonificar a los propietarios de tierras cultivables sin exigir a los terratenientes contrapartidas ni de producción ni de generación de empleo.

Los efectos de este sistema de ayudas en Andalucía se evidencian en el hecho de que 70 de los 80 propietarios que más cobran son familias. La familia Mora-Figueroa, fundadora de Rendelsur, la compañía embotelladora y distribuidora de Coca-Cola en Andalucía, encabeza el ranking de cobro de estas ayudas, con más de 6 millones de euros en 2013. De esos 70 apellidos familiares, al menos 13 ostentan títulos nobiliarios. Le corresponde a la Duquesa de Alba el primer puesto entre la aristocracia, y el quinto del ranking general en este apartado de las ayudas.

viernes, 1 de agosto de 2014

Ni contigo ni sin ti

Personalmente jamás me he considerado ni nacionalista (de ningún lugar) ni independendista. Siempre he pensado que siempre es mejor la suma que la resta, pero de un tiempo a esta parte estoy entendiendo a todos aquellos que, desde Cataluña, quieren separarse de España. Casi de continuo recibo mensajes un tanto contradictorios. Por un lado, nos hablan de la unidad de España, que si la Constitución, que si pitos y que si flautas. Pero luego nos mandan mensajes que se asemejan más al odio más absoluto que a otra cosa. ¿En qué quedamos? Uno no puede evitar pensar qué pasaría si, en lugar de ser uno de los motores de España, Cataluña fuese el último mono. Me pregunto qué pasaría si Cataluña estuviese llena de gente sin oficio ni beneficio. ¿Insistirían tanto en no dejarnos marchar o ya habrían comenzado los trámites para darnos la patada? Y reitero que, durante muchos años, tampoco es que me haya posicionado a favor de los independentistas. Más al contrario. Incluso me atrevería a decir que hablo más español que catalán. Eso por no hablar de que ni siquiera me planteé ir a ninguna de las manifestaciones del 11 de septiembre, inclusive las últimas, las cuales han provocado tanto revuelo y tantos mensajes negativos por parte de la sociedad.

El payaso Roncero

Él se define como periodista, lo que me hace que al menos a mí me de la sensación de que, en este país, le den el título de periodista a cualquiera. Aunque se dedica al mundo del periodismo desde hace casi treinta años, fue desde su interrupción como tertuliano en el programa Punto Pelota, y gracias también a las redes sociales, cuando su fama se vio incrementada hasta límites inimaginables unos años atrás. Su principal arma: portarse como un forofo y cumplir posiblemente el sueño de muchos: portarse como tal en un programa de televisión y que además te paguen por ello, obteniendo además fama nacional. Gracias en buena medida a sus gritos y comportamiento ante las cámaras, atrás quedaron los tiempos en los que las tertulias deportivas eran algo sosegado. Desgraciadamente, en estos últimos años, lo que cuenta es la polémica. A quien dirige el programa les da igual si lo que dicen es verdad, mentira o un poco de cada. Lo importante es que los contertulios cumplan con su papel y, gracias a ello, consigan su cuota de pantalla.

Personalmente tengo que reconocer que al principio me hacían cierta gracia, pero con el tiempo, mi mente ha ido creando una especie de barrera que se activa incluso antes de que comiencen a gritar, como prueba el hecho de que, en cierta ocasión, tuve que apagar la televisión al minuto y medio de comenzar el programa debido a la negatividad que emitían. ¡Y eso que todavía no habían comenzado a gritar! Es en momentos como este cuando uno piensa y se pregunta hasta qué punto les beneficia todo esto, hasta qué punto les da réditos alimentar el odio desde los medios de comunicación, más cuando parte de su audiencia son niños y jóvenes que les tienen como un espejo en el cual mirarse, llegando a pensar que es normal defender a tu equipo de la manera en la que ellos lo hacen. Porque hay algunos, incluyéndome yo mismo, que sabemos desde hace tiempo que esto no es más que una pantomima en forma de payasada, pero los hay quienes se los toman en serio, y esto puede ser muy peligroso.

Para comenzar, cualquier descerebrado puede presentarse algún día en la puerta de los estudios de la cadena y hacer algo que nadie desea con estas personas, tales como una agresión, al no saber distinguir entre persona y personaje, porque esto es precisamente lo que muestra ante las cámaras: un simple personaje. El típico personaje que no sabe perder, que utiliza el "y tu más" para minimizar sus vergüenzas, que piensa que por ser el que más grita va a tener razón, y un largo etcétera. En fin, si, como he podido leer en algún tweet enviado al programa, hay estudiantes de periodismo que de mayores quieren ser como él, que Dios, todos los ángeles del cielo y los santos del santoral nos pillen confesados.





Lo privado también juega

Todavía recuerdo la época en la que la vida privada de los jugadores (y por extensión, la de practicante de cualquier deporte profesional), importaba un carajo, al menos a la inmensa mayoría de personas. Gracias, o por culpa, de internet y las redes sociales, podemos enterarnos de todas las cosas que le ocurran a nuestro jugador favorito. Últimamente, esto se ha ejemplificado con el embarazo de Shakira. Los rumores comenzaron a circular tras la ceremonia de clausura del Mundial. Que si se le veía algo apagada, que si vestía ropa más amplia de lo normal... De mientras, amigos de la pareja decían que estaban embarazados y además era niña. Todo eran rumores hasta que la pareja lo confirmó. También durante estos días han circulado por internet algunas imágenes de Puyol haciendo yoga con su pareja. Son cosas que, gracias o por culpa de internet, han corrido como la espuma. A las pocas horas, todo el mundo sabía cómo practicaba yoga el emblemático jugador barcelonista. Incluso sabíamos las opiniones del entorno más cercano de la cantante colombiana en cuanto a de cuánto estaba e incluso el sexo del niño, en este caso niña.

Es en momentos como este cuando uno recuerda tiempos pretéritos, en los cuales a los seguidores, al menos hasta cierto punto, nos daba exactamente igual con quién salía cada jugador, si estaba casado o soltero, o qué hacía en su tiempo libre. Lo que nos importaba era su rendimiento en el campo. A lo sumo, solamente nos importaba lo que hacía fuera del campo solamente en aquellos casos en los que la liaba parda o hacía algo que se suponía no tiene que hacer un jugador de élite. Eran tiempos en los que, durante el verano, había descanso de fútbol, pero descanso del de verdad. La información se limitaba al telediario de turno y a primera hora de la mañana, cuando se compraba el periódico deportivo. Aquello sí que era comenzar la temporada correspondiente con las pilas bien cargadas. Eran no pocas semanas sin apenas nada que llevarse a la boca que tuviese un mínimo de chicha.

Desgraciadamente, todo eso ha cambiado, y parece que a peor. Gracias a la multitud de canales de la TDT, con su igualmente multitud de programas deportivos, sumado a internet y sus infinitas páginas web y blogs sobre fútbol, uno llega a estar saturado deportivamente hablando. Incluso en el lugar más remoto que a uno se le ocurra puedes llevarte tu móvil o cualquier otro dispositivo y enterarse hasta cuántas veces ha ido al lavabo Leo Messi o bien si a Cristiano Ronaldo le ha salido otra línea en la tableta de chocolate. Si sabes buscar, podrías incluso hacer una cronología de los hijos de según quién poniendo cuánto se ha tirado su primer pedo, qué come, si caga blando o duro, cuándo da sus primeros pasos y hasta cuál ha sido su primera palabras. Y todo eso adornado con incontables fotografías desde que salió del hospital o las puestas por ellos mismos en internet (se aceptan apuestas para ver cuánto tardan en pedir a los fotógrafos que no les hagan fotos con el niño).

Como digo, en cuántas ocasiones añoro aquellos años en los que poco o nada sabíamos de los jugadores entre que finalizaba una temporada y comenzaba la siguiente aparte de los cuatro bolos que disputaban durante la pretemporada. Eso sí que era una buena cura de desintoxicación, y no lo de ahora. Si es que, en ocasiones, el dicho de "cualquier tiempo pasado fue mejor" tiene más vigencia que nunca.

Símbolos

Miércoles, 16 de abril, Valencia. A las 21.30 se jugaba la final de la Copa del Rey de fútbol ente los dos grandes del fútbol español, Real Madrid y FC Barcelona. En las horas previas me da por navegar por internet para buscar información acerca del partido y me encuentro con ciertas imágenes ante las que, varios días después del partido, no he encontrado ninguna condena importante, condena que sí hubo en las finales de los años 2009 y 2012, cuando se enfrentaron FC Barcelona y Athletic de Bilbao y ambas aficiones pitaron el himno nacional en los minutos antes de la disputa del partido. Las imágenes en cuestión, aunque es posible que alguno ya las haya visto, son las siguientes:



Como quizás alguno sabrá, ambas fotografías fueron tomadas en la Fanzone del Real Madrid en las horas previas al partido. No voy a ser yo quien hable de relaciones entre Real Madrid y el partido nazi, ya que soy de los que piensa que, para comenzar, fútbol y política nunca han de darse la mano, y, para finalizar, juntar a un equipo de fútbol con un partido que siguió una política de exterminio que terminó con la vida de millones de personas hace décadas me parece algo horrible. E igual de mal me parece la quema de banderas, sean de donde sean. Por eso me parece extraño que cuando alguien quema una bandera de España, hay quien mueva mar, tierra y aire para buscar a los responsables, pero cuando alguien quema una estelada de Cataluña, nadie mueve un dedo. En este sentido, muchos me podrán decir que esta bandera no es la oficial de Cataluña y cosas parecidas, pero, en el fondo, eso da igual. Lo importante es que están quemando una bandera con el fin de atacar a una parte de España.

Esto último me hace pensar en lo poco que cuesta faltar el respeto a los demás al mismo tiempo que no solamente se pide, sino que se exige, el respeto hacia uno mismo y a los símbolos propios. Y es que creo que nadie duda en que si, en lugar de ser una estelada en la zona del Real Madrid, la quemada hubiese sido una bandera española en la zona del FC Barcelona, ese mismo día se habría pedido la expulsión del conjunto azulgrana de cualquier competición, además de una fuerte multa. Y si a eso le juntamos a varios seguidores luciendo orgullosos una bandera nazi, que nadie dude que a estas alturas ya hubiésemos sido testigos de una buena cantidad de tertulias en las que más de uno hubiese buscado la relación entre nazismo y barcelonismo y le exigiría a los mandatarios barcelonistas una disculpa pública, además de instar a la policía a que busquen a los que salgan en la foto para arrestarlos.

Pero bueno, qué podemos esperar de un país donde cualquiera puede soltar por su boquita cualquier tontería, como llamar "piojosos" a los seguidores de Twitter de otra persona, y quedarse tan ancho, porque ya sabemos que este país comos los representantes de la libertad de expresión... para lo que nos interesa.